El té es una bebida hipocalórica, ya que no contiene calorías. Como planta medicinal posee flúor, hierro, zinc, potasio, cobre y manganeso. Contiene vitaminas del grupo B, C, E,P y polifenoles, sustancias antioxidantes que combaten el envejecimiento cutáneo.

EL TÉ VERDE

El té verde, cuya característica diferencial es su sabor amargo, es una verdadera panacea para recuperar la linea y no solamente eso, dado que sus propiedades son muchas: es antialérgico, antidiarreico y descongestionante. En los últimos años son numerosos los estudios científicos sobre los diferentes componentes de este particular tipo de té llevados a cabo para avalar su acción sobre la prevención del cáncer y la diabetes. Un estudio científico polaco ha verificado también que el té verde tiene la capacidad de regular el peso corporal, por lo tanto, ayuda a adelgazar.
Si las hojas de esta planta medicinal se secan inmediatamente después de su recogida, sus principios activos no se modifican, por lo que se optimiza su eficacia.

EL TÉ BLANCO

En Oriente se consideraba al té blanco la bebida de la inmortalidad. Hoy en día esta variedad es la más preciosa que existe en el mercado. Su producción es muy reducida en China y su nombre se debe a la claridad de su infusión. Su gusto es muy delicado y se considera un excelente aliado a la hora de metabolizar carbohidratos.

EL TÉ NEGRO

El nombre de té negro se debe a su tan típico color oscuro que tiene su origen en el proceso de fermentación al que se somete y que mejora también su aroma, haciéndolo más cargado e intenso. Con la fermentación el té negro pierde una gran parte de sus principios activos, pero esto no quita que sea un elixir muy estimulante.